Entre col y col, lechuga.
Quien con toros anda, a torear aprende.
A diente cogen la liebre.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
A veces caza quien no amenaza.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
De tal árbol tal astilla.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Quien tiene arte va por todas partes.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Ama, perdona y olvida.
La risa va por barrios.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
A cabrón, cabrón y medio.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Cada uno halla horma de su zapato.
No necesito tecomates para nadar.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
A donde va la gente, va Vicente.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Dar una fría y otra caliente.
Quien aprisa asa, quemado come.
Ajo cebollino, para con vino.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Amor con celos, causa desvelos.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Quien se va, vivo y muerto está.
Para que quiere cama el que no duerme.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.