Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Baila más que un trompo.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Quien virtudes siembra, fama siega.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Burro adornado, busca mercado.
Nadie da sino lo que tiene.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Bailar la trabajosa.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Las buenas labores honran a los labradores.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Al mal circo le crecen los enanos.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Junta de pájaros, agua segura.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Ave por ave, el carnero si volare.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Guardas bien y no sabes para quien.
El árbol que no da frutos, da leña.