Poco freno basta, para la mujer casta.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Iguales, como cabo de agujeta.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El que bien vive, harto letrado es.
Paja triga hace medida.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Tierra de roza y coño de moza.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
A la de tres va la vencida.
Sayo que otro suda, poco dura.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
El que muda de amo, muda de hado.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
No hay primera sin segunda
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Tripa vacía, suena pronto.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
El que no se consuela es por que no quiere.
Remo corto, barca pequeña.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Cantad al asno y soltará viento.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Pedir más es avaricia.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.