Agua de llena, noche de angulas.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
Gallina que canta ha puesto un huevo
A largos días, largos trabajos.
Agua fina saca la espina.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Ir de trapillo.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Estar como caimán en boca de caño.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
El enano ve gigantes por todas partes.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Gallina que canta, de poner viene.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Entre pitos y flautas.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Quien bien quiere, bien obedece.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
A la zorra, candilazo.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Gato meador, llena la casa de hedor.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El tiempo vuela, que se las pela.
Saber dónde aprieta el zapato.
Estar armado hasta los dientes
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Tiran más tetas que carretas.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.