Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
A fullería, cordobesías.
La curiosidad mató al gato.
Una buena dote es un lecho de espinos
Quien no canea, calvea.
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Hay que leerle la cartilla.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Cada pez en su agua.
Al leñador caza, y al cazador leña.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
A los enemigos bárreles el camino.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Bien o mal, casado nos han.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Alegría amagada, candela apagada.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.