Dar de comer al diablo.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
La buena obra, ella misma se loa.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Quien ríe y canta su mal espanta
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Esa más viejo que Matusalén.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Cruz y raya, para que me vaya.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Las boñigas de los caballos no son higos
Depende de cómo caigan las cartas
Estrenar casas y domar potros, otros.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Chocolate que no tiñe, claro está
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Miren quién habló, que la casa honró.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
En enero, cada oveja con su cordero.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Tapados como el burro de la noria.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Cada uno en su casa es rey.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.