Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Otra cosa es con guitarra
A tal puta, tal rufián.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Año de neblinas, año de harinas.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El yerro encelado, medio perdonado.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Febrero, cebadero.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Las penas de amor las quita el licor
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Hay más días que longanizas.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Mujer casada, casa quiere.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
El oficio hace maestro.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
El poeta nace y no se hace.
A la hija mala, dineros y casalla.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
De puta a puta, taconazo.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
De persona palabrera, nunca te creas.
El mono sabe el palo al que trepa.
No está la Magdalena para tafetanes.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Camino robado, al otro día, sin gente.