Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Al más charrán paga le dan.
Matanga dijo la changa.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
La primavera la sangre altera.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Depende de cómo caigan las cartas
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Cada cual es dueño de su miedo.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
De noche madrugan los arrieros.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Madre holgazana cría hija cortesana.
A chico caudal, mala ganancia.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
A caballero nuevo, caballo viejo.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Barbero, o loco o parlero.
Caras vemos, corazones no sabemos.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
El loco, por la pena es cuerdo.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Cada uno tiene su alguacil.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Barba roja, mucho viento porta.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Esposa mojada, esposa afortunada
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.