La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Quien bien ata, bien desata.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Un loco hace ciento.
Bollo de monja, costal de trigo.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
De casa del abad, comer y llevar.
Buscarle la quinta pata al gato.
El fraile, la horca en el aire.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Cada uno es artífice de su ventura.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Dar un cuarto al pregonero.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
El vino con el amigo.
Quien hace un cesto hace cien.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Te conozco mascarita
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Un clavo saca a otro clavo.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Estrenar casas y domar potros, otros.
No hay como la casa de uno
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.