Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
De mala vid, mal sarmiento.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
A tambor mayor, diana no.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
No hay burro calvo, ni calabaza con pelo.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Casa hecha y mujer por hacer.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Cada malo tiene su peor.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
El hombre apercibido medio combatido.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Barba bien bañada, medio rapada.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Haber gato encerrado.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
De buena harina, buena masa.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Cada raposa mira por su cola.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El mejor suegro, vestido de negro.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
A mala leña un buen brazado.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.