Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Dios habla una lengua extranjera.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Por el rastro se da con la liebre.
Buen lector, mal escribano.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Hacer oídos de mercader.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
A burra vieja, albarda nueva.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Según se prepara la cama, así se duerme.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
A bestia loca, recuero modorro.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
A burlas, burlas agudas.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Bebe y ata la bota.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
A padre avaro, hijo pródigo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Hombre refranero, medido y certero.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.