Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
El ojo del amo engorda al caballo.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
La vida es un misterio, desvelalo.
Todo lo que no es dado es perdido
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Dichosos los ojos que te ven.
Te casaste, te entera.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
El que guarda, halla.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Hay que sufrir para merecer.
A mala suerte, envidia fuerte.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Tal padre, tal hijo.
El marido celoso nunca tiene reposo.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Mano de santo cura como por encanto.
No ofende quien quiere sino quien puede.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Juego de manos, rompedero de ano.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
A otra cosa mariposa.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Buenas cuentas, conservan amistades.