El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Al amigo con su vicio.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Por una alegría mil dolores
Favores harás, y te arrepentirás.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
La obligación es primero que la devoción.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
A chico santo, gran vigilia.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Quien guarda valores, padece temores.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El que busca, encuentra.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
A flores nuevas, afeite perdido.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
La avaricia rompe el saco.