Aire de Levante, agua delante.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Al amigo, nunca lo pruebes.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
La ignorancia es madre de la admiración.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Vino mezclado, vino endiablado.
Mas mata la duda que el desengaño.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
El amor y el reloj locos son.
La ingratitud embota la virtud.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Reniego de plática que acaban en daca.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Honor a quien honor merece.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
De lo perdido, lo que aparezca.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.