Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
A su tiempo maduran las brevas.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
La pereza es la madre de todos los vicios.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Pereza, llave de pobreza.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Juntos pero no revueltos.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Por mucho pan nunca es mal año.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Llegar a la capada.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Bestia alegre, echada pace.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
El más cuerdo, más callado.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Dar una higa al médico.
Músico pagado, contento pero desafinado.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Al mal paso, darle prisa.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Tiene el sartén por el mango.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Dar la última mano.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
En casa del albañil, goteras mil.
De solo aire no vive nadie.