La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A mal viento va esta parva.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
A diente cogen la liebre.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Cartas cantan.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
De refrán y afán pocos se librarán.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
A cada santo le llega su día.
Dios acude siempre.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Echando a perder se aprende.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
El que jura miente.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Aún queda el rabo por desollar.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Flor sin olor, no es completa esa flor.