Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Haces mal, espera otro tal.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
La oportunidad se escapa por los pelos.
¿Mirón y errarla?.
El tiempo todo lo amansa.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
La gotera cava la piedra.
Cuando malaya llegue; ya el caballo está cansado.
El que tiene buba, ése la estruja.
A grandes males, grandes enfermos.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Casado, pero no capado.
Parto malo, e hija en cabo.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
La que fácil llega, fácil se va.
El que va para viejo va para pendejo.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Mano que te da de comer no has de morder.
Donde pan comes migas quedan.
La mentira busca el rincón.
Siempre hay un roto para un descosido.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
De la panza sale la danza.