Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Mujer precavida vale por dos.
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Meter aguja y sacar reja.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Cuando te den, da.
A enemigo que huye, puente de plata.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Cara de beato y uñas de gato.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
De día no veo y de noche me espulgo.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Lo que está por pasar pasará.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
El que bien ama, tarde olvida.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Mal se saca agua de la piedra.
El vientre lleno aunque sea de heno.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Haz bien y no acates a quien.
A casa de tu tía, más no cada día.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Más vale callar que con borrico hablar.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.