Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Después del relámpago viene el trueno.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Al barrigón, no le vale faja.
Harina mala, mal pan amasa.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
De noche todos los gatos son negros.
Por el árbol se conoce el fruto.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
En casa pobre, pocos cuentos.
Estoy como gallo en corral ajeno
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Está más perdido que una cucaracha en un baile de gallinas.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Eso es como llover sobre mojado.