En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Espéjate para que veas cómo eres.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Siempre se rompe la soga por lo más delgado.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
La paz con una porra en la mano es la guerra
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Obra bien terminada, a su autor alaba.
El Rey es poco para su porquero.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
La que adoba no es María, sino la especiería.
La necesidad hace maestros.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Cabeza vana no cría canas.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.