Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Cielo a corderos, agua a calderos.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
La verdad siempre sale a flote.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
A más años, más desengaños.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Échale guindas al pavo.
Ama y guarda.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
A casa vieja, portada nueva.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
En poca agua, poco se navega.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Remienda paño y pasarás año.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Quien desprecia, comprar quiere.
Ajo dulce no hay.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Antes doblar que quebrar.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Costumbre hace la ley.