Donde tengas la olla no metas la polla.
El borracho fino, después del dulce, vino.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Haz barato y venderás por cuatro.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Pan con pan comida de tontos.
De tus herederos, sé tu el primero.
El vino casi es pan.
Cada quien, con su cada cual.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Hablar con bestias es para molestias.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
El que quiera peces que se moje el culo.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
No estreches la mano del hombre villano.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Mayo ventoso, año hermoso.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.