Buenas palabras no hacen buen caldo.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Entre amigos no hay cumplidos.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A la virtud, menester hace espaldas.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Cada cosa nace para su semejante.
No quieras tapar el sol con un dedo.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Reino dividido, reino perdido.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Engordar para vivir no es gordura de reír.
La mujer en la cocina es una mina.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Bien convida, quien prestó bebe.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
El movimiento se demuestra andando.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Cada pez en su agua.
Al agradecido, más de lo pedido.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Manos blancas no ofenden.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
De lo bendito, poquito.
Esto es de rompe y rasga.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.