Amor y vino, sin desatino.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Ayatola no me toques la pirola.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
De todas maneras, aguaderas.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Primero gatea, después camina.
No oigo, soy de palo.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Es tonto, pero se mete en casa.
De una mentira ciento se derivan.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
El Rey es poco para su porquero.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
La que adoba no es María, sino la especiería.
La necesidad hace maestros.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Cabeza vana no cría canas.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.