La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Antes de que acabes, no te alabes.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Perro no come perro.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Taberna sin gente, poco vende.
Madre quiero ser, e hijos tener.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
El que bien te quiere te hará llorar.
Joven intrépido no deja memoria.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
A la que te criaste, te quedaste.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Las penas con pan son buenas.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Es más feo que carro visto por debajo.
Más vale algo que nada.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro