Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Pan tierno, casa con empeño.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Secreto de tres, secreto no es.
Llueve sobre mojado.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Padres viejos, hijos huérfanos.
De un peligro, con otro me libro.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Hambre larga, no repara en salsas.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
A mucho hablar, mucho errar.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
A quien no habla, no le oye Dios.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Hortelano tonto, patata gorda.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Mal acaba quien mal anda.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
De cuentos suele irse a chismes.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Boca abierta, dientes de oro.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Ese huevito quiere sal