Flaco hombre, mucho come.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Camino robado, al otro día, sin gente.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Malos reyes, muchas leyes.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Querer y no querer, no está en un ser.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Contra la gota, ni gota.
Se encontró con la horma de su zapato.
Claridad, y no en el caldo.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Gran calma, señal de agua.
Si prometes y no das, mal vas.
El mejor médico es el carnicero.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
El que no arriesga, no pasa el río.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Más largo que un día sin pan.
Olla reposada, no la come toda barba.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El joven armado y el viejo arrugado.
Hablar hasta por los codos.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Dos perros pueden matar a un león.