Las malas noticias siempre tiene alas.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Agua caliente, salud para el vientre.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
No la hagas y no la temas.
El rostro es el espejo del alma.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
En casa llena no hay mujer mala.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
La casa caída, el corral agrandado.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
La buena hija dos veces viene a casa.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Le dijo la sartén al cazo.
Bien está cada piedra en su agujero.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
El ave canta aunque la rama cruja.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
En Febrero busca la sombra el perro.
Quien se duerme, no pesca peces.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
La zorra, por la cola.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
A donde va la gente, va Vicente.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.