Juego de manos, rompedero de ano.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
La leña torcida da fuego recto.
Va para atrás como el cangrejo.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Me doblo pero no me quiebro.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
La belleza entra por la boca.
Hechos son amores y no buenas razones.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Al que quiera saber, mentiras a él.
La risa hace buena sangre
Todo lo muy, es malo.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Quien madruga ojeras tiene.
Te están dando Atol con el dedo.
Dios da frío según la ropa.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
No hay tiro, voló el pato.
En camino largo, corto el paso.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Irse de picos pardos.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
A caracoles picantes, vino abundante.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Artero, artero, más non buen caballero.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.