¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Querer y no querer, no está en un ser.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Contra la gota, ni gota.
Se encontró con la horma de su zapato.
Claridad, y no en el caldo.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Gran calma, señal de agua.
El mejor médico es el carnicero.
El que no arriesga, no pasa el río.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Más largo que un día sin pan.
Olla reposada, no la come toda barba.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
El joven armado y el viejo arrugado.
Hablar hasta por los codos.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
La impureza, pesa.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Le debe a cada santo una vela.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
La zorra no se anda a grillos.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Mal ajeno es ruin consuelo.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
A quien dan, no escoge.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.