Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Ponerle el cascabel al gato.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
En otoño la mano al moño.
Malos humores salen con buenos sudores.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Madurar viche.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
A lo que no puede ser paciencia.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Del reir viene el gemir.
Sin un duro, no ha futuro.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Río cruzado, santo olvidado.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Árbol que no arraiga no crece.
Comer y sorber, no puede ser.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Con el amor está el temor
A la hora mala no ladran los perros
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Quien nada hace, nada teme.
Las dilaciones son peligrosas.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
La espina, ya nace con la punta fina.
Mas vale dar que recibir.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.