El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Iglesia, o mar, o casa real.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
El que come y canta loco se levanta.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Enero mes torrendero.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Pecado callado, medio perdonado.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Los casados, casa quieren.
Oveja harta de su rabo se espanta.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Más haces callando que gritando.
A nadie le amarga un dulce.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Cobra buena fama y échate a dormir.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
No hagas trampa en que caigas.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Nunca cagues más de lo que comes.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Al tonto se le conoce pronto.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Para enfermedad de años no hay medicina.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Amar y saber, todo no puede ser.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Quien no tiene, perder no puede.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.