Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
La verdad padece, pero no perece.
Según es el dinero, es el meneo.
Agosto, frío el rostro.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El amor vence todo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Año malo, panadera en todo cabo.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Calumnia, que algo queda.
Refranes viejos son verdaderos.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
El que rompe, paga.