Hay que tomar el toro por las astas.
Cavas tu tumba con los dientes.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Ave por ave, el carnero si volare.
Ignorante y burro, todo es uno.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Antes es Dios que los santos.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
A jugar y perder, pagar y callar.
El que da primero da dos veces.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Es viejo, pero no pendejo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Esto es pan comido.
El sol de Marzo, da con el mazo.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Más cura el tiempo que soles y vientos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Estoy como gallo en corral ajeno
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
La crianza aleja la labranza.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Donde las dejan, las cobran.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Más duro que rulo de estatua.
Entre más viejo más pendejo.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Cabeza loca no quiere toca.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
De todos modos, Juan te llamas.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.