Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Propagación mear no espuma.
Noviembre caliente, mayo helado.
A bestia loca, recuero modorro.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Chocolate que no tiñe, claro está
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
A caracoles picantes, vino abundante.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
A pan duro, diente agudo.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Viento del solano, agua en la mano.
Buena cara dice buen alma.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Madre muerta, casa deshecha.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
El corazón no sabe mentir
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Hacer la del humo.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Ese huevito quiere sal
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Con el mismo cuero las correas.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
La barca pasa, la orilla queda
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.