Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Juegos de manos son de bananos.
Más aburrido que mico recién cogido.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Hablando la gente se entiende.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Buscarle la quinta pata al gato.
A buey viejo, no le cates abrigo.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Apaga la luz, Mañosón!
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
A gallo viejo gallina joven.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Soltero maduro, maricón seguro.
Es puro jarabe de pico.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Palabra de boca, piedra de honda.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Son cucarachas del mismo concolo.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
A lo hecho, pecho.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Mano que te da de comer no has de morder.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
Mal se conforma con el viejo la moza.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.