En casa del herrero, asador de madero.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Ahullama no pare calabaza.
Cosa muy querida, presto perdida.
Me dejó como la guayabera.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Agrada y te agradarán.
La paciencia es la llave del paraíso.
Amistades y tejas, las más viejas.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Quien desparte lleva la peor parte.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Por el interés te quiero Andrés.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
El oficio hace maestro.
El mucho joder empreña.
La contemplación del vicio es vicio.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Primero fui yo puta que tu rufián.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Rogar a Dios por los santos, más no.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Todo lo que brilla, no es oro.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.