Buen lector, mal escribano.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Orejas de burro.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
El hombre honrado a las diez acostado.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Caro compró el que rogó.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Cada uno dice quién es.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Al pino por donde vino.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Aprendo mientras vivo.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Buena barba, de todos es honrada.
No oigo, soy de palo.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
A Dios, nada se le oculta.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Solo como Adán en el día de la madre
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).