Bonito era el diablo cuando niño.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Más raro que perro verde
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Ajo dulce no hay.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
A los cien años todos calvos.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
El diablo está en los detalles.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Salvarse por los pelos.
El flojo trabaja doble.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Si te he visto no me acuerdo.
Bien te quiero y mal te hiero.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Dádiva forzada no merece gracias.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
El amor no respeta a nadie
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Con el metro que midas, te medirán.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Buena fama, hurto encubre.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Nunca olvides tu casa.
Rectificar es de sabios.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
No se me olvidará mientras me acuerde.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Al gorrino y al melón, calor.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Frio, frio, como el agua del rio.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Hay más santos que nichos.