Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Hay que poner tierra de por medio.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Cerrado a cal y canto.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Genio y figura hasta la sepultura.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Una buena acción es la mejor oración.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Casa hecha, sepultura abierta.
Año de heladas, año de parvas.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Tiene más miedo que vergüenza.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
La vida es una sorpresa continua
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Una alegría esparce cien pesares.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Los extremos se tocan.
Fuiste doncella y viniste parida.
El carcelero es un prisionero más.
Al espantado, la sombra le basta.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Mira quien eres y no por quien te tienes.