Cuatro ojos ven más que dos.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Tentar la huevera a las gallinas
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Bestia alegre, echada pace.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Dar de comer al diablo.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Cada gorrión tiene su corazón.
La noche es capa de pecadores.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
A la gorra, ni quien le corra.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Boda sin borracho tenla a milagro.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Mal hace quien nada hace.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Dificulto que el chancho chifle.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Pa'trás como las del marrano.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.