No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Bestia alegre, echada pace.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Cuatro ojos ven más que dos.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Tentar la huevera a las gallinas
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
De Navidad a San Juan, año cabal.
La noche es capa de pecadores.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
A la gorra, ni quien le corra.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Dar de comer al diablo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Cada gorrión tiene su corazón.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Pa'trás como las del marrano.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Mal hace quien nada hace.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Dificulto que el chancho chifle.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.