Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Ojo al Cristo que es de plata.
Sin trabajo no hay recompensa.
Dar tiro.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
No lo hurta, lo hereda.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
¡Qué tan malo será trabajar, cuando le pagan a uno por hacerlo!.
Casa oscura, candela cuesta.
Negocios de puercos, puerco negocio.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Pan casero, de ese quiero.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
La manda del bueno no es de perder.
Más vale maña que fuerza.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
El papel que se rompa él.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Nada es barato sin una razón.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
El ojo del amo hace más que sus manos.
El interés dueño del mundo es.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Cada cual a lo suyo.
A feria vayas que más valgas.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Quien mucho desea, mucho teme.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Pan tierno, casa con empeño.
El pobre de su pobreza no sale.