Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
El que mucho ofrece, poco da.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
El que da, recibe.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Buena fama, hurto encubre.
Casa de muchos, casa de sucios.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Riqueza vieja es la nobleza.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
La muerte, al pobre no se atreve.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
El buen pagador no necesita prenda.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Harto da quien da lo que tiene.
El vicio, saca la casa de quicio.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Quien vale mucho hace mucho.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Mal es acabarse el bien.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Habiendo don, tiene que haber din.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.