Al matar los puercos, placeres y juegos.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Refran viejo, nunca miente.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Más haces callando que gritando.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
O faja o caja.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
La fe no tiene miedo.
No dar pie con bola.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
La zorra nunca se mira la cola.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Junta de pájaros, agua segura.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Juan Segura vivió mucho años
Llaga incurable, vida miserable.
Hace más la raposa que la curiosa.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
El ruin calzado sube a los cascos.
Donde las dan las toman y callar es bueno.