A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Comida hecha, amistad deshecha.
Aquel que guarda siempre tiene.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Aire gallego, escoba del cielo.
A la hija casada sálennos yernos.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Hablar hasta por los codos.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Harina mala, mal pan amasa.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Amor y vino, sin desatino.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Quien cae no tiene amigos.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Fue sin querer...queriendo.