El mucho trato hermana al perro y al gato.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Bien está San Pedro en Roma.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
No hay boda sin tornaboda.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Una palabra deja caer una casa.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Otro gallo le cantara.
A mi, mis timbres.
Cosa hallada no es hurtada.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
El ama brava, es llave de su casa.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Mujer enferma, mujer eterna.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Una carreta vacía hace ruidos.