Más vale prevenir que ser prevenidos.
Más vale prevenir que curar.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Mejor prevenir que lamentar.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Cuando se prevé un peligro, ya está medio evitado.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Precaverse contra un posible percance.
Hay que poner remedio a tiempo.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Antes de meter, prometer.
Mejor precavido, que arrepentido.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
La ocupación constante previene las tentaciones.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Dar antes que amagar.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Hombre prevenido vale por dos.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Quien no arrisca, no aprisca.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Ante la duda, abstente.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Quien hace, aplace.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Para que no se espante el borrico por delante.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.