Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
A falta vieja, vergüenza nueva.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
De mala vid, mal sarmiento.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Codicia mala, el saco rompe.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
De pico, todos somos ricos.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Quien más tiene, menos suelta.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
El que poco pide, poco merece.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Puta y fea, poco putea.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
El hambre es muy mala consejera.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Toda demasía enfada y hastía.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Quien mal padece, mal parece.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Marido rico y necio no tiene precio.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Llaga incurable, vida miserable.