El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
A mala suerte, envidia fuerte.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
El que mal vive, poco vive.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
La ingratitud embota la virtud.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
La gente mala se muere de vejez.
A dineros dados, brazos quebrados.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
La abundancia da arrogancia.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Borracho que come miel, pobre de él!
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Aguja que doble, para sastre pobre.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
La avaricia rompe el saco.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.